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Archive for the ‘Embarazo’ Category

Hay otros micronutrientes que pudieran estar relacionados con el tema que nos ocupa, la concepción de un hijo, bien sea por relacionarse con la fertilidad masculina, femenina o con el correcto desarrollo del feto, por ejemplo:

  •  Co-enzima Q10: Se ha observado en varios estudios que esta co-enzima se encuentra en niveles muy bajos en mujeres que han sufrido un aborto, por lo que su aporte extra podría mejorar la fertilidad de mujeres que van a someterse a un tratamiento de reproducción asistida. Sin embargo, no hay estudios suficientes que lo avalen.
  • Ácidos grasos esenciales: Son los ácidos grasos que nuestro organismo no puede fabricar y que, por tanto, deben suministrarse con la dieta. Son esenciales el ácido linoleico (omega-6) y el alfa-linolénico (omega-3). Hay otros ácidos grasos omega-3 y omega-6, como los famosos DHA y EPA (docosahexanoico y eicosapentanoico) pero pueden sintetizarse en nuestro organismo a partir de los ácidos linoleico y alfa-linolénico. Todos son fisiológicamente muy necesarios, ya que participan en la creación de estructuras del sistema nervioso, y esto los hace indispensables para el desarrollo, por ejemplo, del cerebro del feto. Sin embargo, no hay ingestas diarias recomendadas de los mismos.
  • Ácido para-aminobenzoico (PABA): No es un nutriente esencial en sí, por lo que no hay ingestas recomendadas, pero según los resultados obtenidos en un pequeño estudio realizado en los años 40, su consumo podría tener algún tipo de beneficio sobre la fertilidad masculina. Desde mi punto de vista, el estudio no produce resultados significativos, y elevadas dosis de PABA pueden no ser seguras, pero manteniéndose dentro de unos límites, es probable que sea beneficioso. Además de en algunos alimentos, el PABA es el ingrediente activo de los protectores solares, ya que bloquea físicamente los rayos ultravioleta cuando se aplica en la piel.

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Continuando con la implicación de la dieta en la concepción de un hijo, hablaremos en esta entrada de algunos de los minerales que podrían relacionarse  con la fertilidad femenina, según estudios científicos, y de qué manera.

Recordemos que el excesivo consumo de algunos micronutrientes puede conducir a la malabsorción de otro, produciéndose una alteración el equilibrio, algo que debemos evitar sobre todo en esta situación.

Hierro: Niveles bajos de hierro se han relacionado con infertilidad, mientras que niveles apropiados parecen disminuir el riesgo de un aborto espontáneo. Las bebidas con cafeína y el tabaco inhiben la absorción de este mineral, mientras que la vitamina C potencia la absorción del hierro presente en alimentos de origen vegetal.

Magnesio y Selenio: Al igual que el hierro, el magnesio se relaciona con la protección frente a abortos y favorece la fertilidad. La asimilación de la combinación de estos minerales se ve potenciada por el calcio y las vitaminas B6 y D. Como en el caso del hierro y de la gran mayoría de los minerales, el café, el te y el tabaco limitan su absorción.

Manganeso: Estudios en animales sugieren que una deficiencia de este mineral puede provocar defectos en el proceso de ovulación. También podría inhibir la síntesis de hormonas sexuales. El hierro y el zinc dificultan la absorción del manganeso, mientras que la vitamina C la favorece.

Zinc: Este mineral es de vital importancia para el crecimiento y el normal desarrollo del feto. Actúa como co-adyuvante en numerosas enzimas. Es uno de los nutrientes primordiales implicados en la fertilidad y cuya deficiencia más pasa desapercibida.

El ácido fólico y el hierro dificultan su asimilación, mientras que las vitaminas B6 y C podrían facilitarla. La ingesta de alcohol o de anticonceptivos hormonales colaboran a que las reservas de zinc sean bajas. Además, la presencia excesiva de fibra o fitatos en la dieta pueden también comprometer la absorción de zinc.

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Aunque todos los nutrientes son necesarios para mantenerse sano, algunos de ellos juegan papeles clave en la fertilidad femenina. Por otra parte, es necesario que los nutrientes se consuman en las cantidades recomendadas, ya que el excesivo consumo de algunos de ellos puede conducir a la malabsorción de otro, alterándose el equilibrio.

Hablaremos de algunas de las vitaminas que podrían estar relacionadas con la fertilidad según estudios científicos y de qué manera.

Vitamina A: Esta vitamina liposoluble tiene propiedades antioxidantes, protege frente al daño celular y es de gran importancia en el desarrollo embrionario. La vitamina A puede encontrarse en los alimentos en forma de retinol, o puede ingerirse como betacaroteno, que en el organismo se transforma en vitamina A. Dosis elevadas de retinol se han relacionado según algunos estudios con alteraciones fetales, por lo que conviene decir que el exceso de retinol puede causar defectos en el feto y debe evitarse. Sin embargo, no se ha encontrado toxicidad en el consumo de carotenos, cuyo exceso se acumula en la piel y en las mucosas produciendo un color amarillento carente de peligro. Además, la suplementación con betacaroteno se ha relacionado con la disminución en la aparición de quistes en el ovario.

Vitamina C: Esta vitamina hidrosoluble actúa como antioxidante y bloquea la acción perjudicial de los radicales libres. Algunos estudios sugieren que su exceso podría ser perjudicial para la fertilidad femenina, ya que podría alterar el moco cervical.

Vitaminas del grupo B: En general cabe decir que el hipotálamo, que se encarga de liberar hormonas relacionadas con la sexualidad, es muy sensible a la deficiencia en estas vitaminas.

Vitamina B1 (tiamina): En animales se ha observado que el déficit de esta vitamina esta relacionado con problemas de ovulación o de implantación del óvulo fecundado.

Vitamina B2 (riboflavina): Deficiencias en esta vitamina se han relacionado con esterilidad, abortos espontáneos y bajo peso al nacer. El hígado utiliza esta vitamina para eliminar hormonas que ya no se necesitan, incluyendo estrógenos y progesterona, acumulándolas. En caso de escasez de riboflavina, el hipotálamo y las hipófisis pueden recibir mensajes incorrectos sobre la necesidad de estas hormonas e inhibirse su producción. La presencia de otras vitaminas del grupo B favorece su absorción.

Vitamina B6: Junto con el zinc es esencial para la formación de las hormonas sexuales femeninas y el correcto funcionamiento tanto de estrógenos como de progesterona. Los ovarios responden ante la deficiencia de esta vitamina suprimiendo la producción de progesterona a favor de la producción de estrógenos. El zinc favorece su absorción.

Vitamina B12: Junto con el ácido fólico es necesario para la síntesis de ADN y ARN, nuestro material genético. Además, niveles adecuados de esta vitamina aseguran la máxima absorción de ácido fólico. El calcio beneficia su absorción.

Vitamina B9 (ácido fólico o folato): Esta vitamina es la única que se recomienda suplementar de manera “artificial” en caso de querer concebir un hijo. Su importancia es vital para evitar defectos en el tubo neural. La utilización de anticonceptivos hormonales desequilibra los depósitos, por lo que son necesarios de 2 a 3 meses para asegurar el reequilibrio. La vitamina C favorece su absorción.

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Las hormonas, o más bien, el equilibrio entre ellas, juega un papel fundamental a la hora de concebir un hijo. El desequilibrio hormonal puede deberse a alguna condición médica no diagnosticada, aunque en muchos casos, y si el desequilibrio es pequeño, simplemente variando la dieta y el estilo de vida se puede recuperar.

El equilibrio hormonal y la fertilidad están estrechamente relacionados con la dieta, las reservas de micronutrientes y la capacidad de absorción de los mismos. Deficiencias en ciertos nutrientes, como algunos ácidos grasos, vitaminas o minerales como el zinc o el magnesio, pueden afectar la fertilidad. Una dieta equilibrada, sin embargo,  puede ayudar a optimizarla, además de ser buena para nuestra salud en general.

Por poner un ejemplo, el consumo elevado de alcohol destruye vitaminas del grupo B, mientras que la cafeína, así como los fitatos y oxalatos presentes en multitud de alimentos, impiden la absorción de algunos minerales. Esto puede llevar a un desequilibrio hormonal que puede fácilmente corregirse reconsiderando la dieta.

Los nutrientes esenciales (vitaminas, minerales y oligoelementos entre otros) deberían obtenerse de los alimentos ingeridos. No es recomendable suplementar con complementos vitamínicos en caso de desequilibrios, sino estudiar la dieta y modificarla. Los complejos vitamínicos actúan a modo de parche, con efecto temporal, y pueden ser efectivos mientras se revisa la dieta, pero la re-educación nutricional es una herramienta que sirve a largo plazo, pudiendo llegar a ser permanente si se realiza de manera eficiente.

Hablaremos de nutrientes esenciales que pueden estar relacionados con la concepción y la fertilidad en próximas entradas.

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Las alergias alimentarias son algo que está a la orden del día en la actualidad. Existe en general una gran controversia sobre si el consumo de ciertos alimentos por la madre durante embarazo y lactancia, puede o no repercutir en la aparición de alergias en el bebe, y como tal, muchos investigadores han hecho estudios sobre el tema.

El caso de las alergias a los frutos secos es de particular interés, por representar un serio problema de salud pública tanto en la gran mayoría de países de Europa occidental como en Norteamérica.

Científicos canadienses han publicado recientemente un estudio realizado en 403 bebes de hasta 18 meses.

Según los resultados obtenidos en este estudio, la exposición temprana (en el útero materno o a través de la leche durante el periodo de lactancia materna) a las proteínas propias de frutos secos (cacahuete en particular), representa un factor de posible riesgo en el desarrollo de alergia a este fruto seco.

Sin embargo, del estudio también se desprende que la lactancia materna en sí misma no es un factor de riesgo para el desarrollo de esta alergia. De hecho, se encontraron los mismos porcentajes de lactantes amamantados y una duración similar de este periodo de lactancia en el grupo de estudio y en el grupo control.

La alimentación materna durante embarazo y lactancia parece ser el factor más relevante a la hora de relacionar el consumo de frutos secos de la madre con la aparición de alergia en los descendientes, pero esto se limita a los lactantes con propensión a la atopia (herencia genética).

Está demostrado que se puede desarrollar alergia a algún alimento con el contacto con sus proteínas a partir de la leche materna, y en concreto, se han descrito algunos casos de alérgenos procedentes de cacahuetes transmitidos a través de la leche materna. Sin embargo, todos estos estudios parecen tener en común la predisposición genética como el factor más relevante.

Hay también algún estudio en el que se pone de manifiesto que el consumo de cacahuetes (más de una vez a la semana) por la madre embarazada aumenta el riesgo de tener un hijo alérgico a este fruto seco, por lo que una sensibilización in utero también puede ocurrir, ya que el feto esta en contacto con proteína procedente de la dieta materna a través del liquido amniótico.

Curiosamente, el consumo de productos derivados de la soja también aumenta el riesgo de aparición de alergia a los cacahuetes, ya que algunas fracciones proteicas de la soja son homologas a las proteínas principales de los frutos secos, por lo que se produce lo que se denomina sensibilización cruzada.

Con respecto a la exposición a trazas de cacahuetes por vía cutánea, no se encontró relación entre la exposición ambiental y la aparición de la alergia, ya que los porcentajes de exposicion fueron similares entre los bebes del grupo estudio y del control.

Como conclusión, parece que este estudio apoya la recomendación general de evitar el consumo de alimentos potencialmente alergénicos en embarazadas y lactantes cuyo historial familiarincluya atopia y otras manifestaciones alérgicas relevantes.

Y ahora en mi modesta opinión añado que, si un niño va a ser alérgico a los cacahuetes, lo será antes o después, pero lo será (en el momento en que entre en contacto con los alérgenos), así que, si bien me parece sensata la recomendación general de evitar estos alimentos, tampoco conviene obsesionarse en exceso.

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Los ácidos grasos de cadena larga omega 3, están muy de moda ya desde hace años. Los recomiendan para todo, y generalmente, cuando hay empresas farmacéuticas de por medio, no se recomienda aumentar la ingesta de pescado, sino en muchos casos, lo que se incita es al consumo de complementos vitamínicos que contienen aceite de pescado.

Muchos de los complementos nutricionales para las mujeres embarazadas que podemos encontrar en el mercado los han incorporado a su receta, alegando que son importantes para el desarrollo neurológico del feto. De hecho, estudios realizados en animales, sugieren que la deficiencia en la dieta de estos ácidos grasos, podría conducir a la aparición de problemas de comportamiento y aprendizaje, por lo que científicos de varios institutos y centros hospitalarios del Reino Unido, realizaron un estudio para comprobar si la ingesta baja de pescado azul (o aceite de pescado en su lugar, ya que son las fuentes mayoritarias de estos ácidos grasos) durante el embarazo, podría tener efectos perjudiciales en el cerebro del feto durante su desarrollo.

En el estudio, que se llevo a cabo en 2008, se utilizaron cuestionarios adaptados para medir la inteligencia y los posibles problemas de comportamiento en un grupo de 217 niños de 9 años. Sus madres habían previamente participado en un estudio previo sobre la nutrición durante el embarazo, en el que se controlo la ingesta de pescado a lo largo de todo el periodo gestacional.

Algunos de los resultados presentados indican que los hijos de madres que comieron pescado, blanco o azul, sobre todo hacia el final del embarazo, poseen una inteligencia verbal superior a los hijos de aquellas madres que no probaron el pescado. A su vez, los hijos de madres que comieron pescado azul durante el primer trimestre del embarazo, tienen un riesgo inferior de padecer hiperactividad que los hijos de las madres que no comieron pescado azul.

Sin embargo, no se encontraron diferencias significativas entre la ingesta de pescado durante el embarazo y otros problemas de comportamiento, o con respecto a la inteligencia, una vez equilibrados todos los factores.

En resumen, que aunque la ingesta limitada de pescado durante el embarazo pudiera relacionarse con hiperactividad o con un desarrollo más lento en la adquisición de las destrezas lingüísticas, los resultados de este estudio sugieren que la ingesta materna de ácidos grasos omega 3 durante la gestación, no determina, a largo plazo, el mejor o peor desarrollo neurológico de nuestros hijos.

Yo, por mi parte, no veo la necesidad de estos complementos alimenticios, ni de los que llevan omega 3 ni de los que no los llevan… tengo mis razones, pero eso, os lo contaré en otro momento. Sobre el consumo de pescado, no creo necesario aumentarlo con respecto a lo que puede ser nuestra dieta habitual, la dieta mediterranea.

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Uno de las cosas que hago, por deformación profesional, cuando me cae un artículo de investigación en las manos, es leerlo y revisarlo a fondo. Será porque es uno de mis “trabajos”, y ciertamente lo hago a conciencia.

Esta semana me llegó, a través de una de las listas de distribución de artículos de divulgación científica de la que soy miembro, un articulo relacionando el consumo excesivo de folatos, zinc y antioxidantes (beta-caroteno, vitamina C y vitamina E) con problemas asociados a la fertilidad masculina.

El artículo no es reciente, es de 2008, pero me pareció interesante leerlo, ya que sería curioso que empezasen a recomendar que, tanto la mamá como el papá, tomasen ácido fólico cuando planifican un embarazo.

La anomalía que estudian en este artículo es la aneuploidia, una alteración en el número de cromosomas, como puede ser, por ejemplo, el Síndrome de Down, que es una trisomía del cromosoma 21. Se da en aproximadamente un 5% de los embarazos y esta relacionado con un tercio de los abortos espontáneos producidos.

En general todas las mamás sabemos que, cuando estamos embarazadas, una de las pruebas que nos hacen en el primer trimestre es para detectar el riesgo de este tipo de anomalías. Los resultados nos los dan en forma de probabilidades, es decir, posibilidades de que nuestro bebé tenga Síndrome de Down, por ejemplo, basándose en ciertas medidas ecográficas, algunos parámetros analizados en nuestra sangre, y en la edad de la madre.

Según ésto, parece llevar implícito que sólo la mamá tiene que ver en la aparición de este tipo de anomalías cromosómicas, pero la realidad, leyendo este articulo, es que la dieta del papá, también puede influir.

Según Young y col, investigadores de la Universidad de Berkeley (California), la ingesta de folatos en niveles superiores a la media, estaría relacionada con una menor incidencia de diversos tipos de aneuploidia. La técnica que utilizan estos científicos estadounidenses, es la llamada FISH, (Fluorescent In-Situ Hybridization), con la que estudian el esperma de 97 voluntarios no fumadores. En 2008 esta técnica era bastante novedosa, yo misma la he usado para detectar Salmonella spp. en carne procedente de mataderos irlandeses en uno de mis proyectos. Básicamente consiste en hibridar con sondas fluorescentes los cromosomas (en mi caso las bacterias) permitiendo su visualización, distinción y estudio mediante técnicas microscópicas.

Sus resultados concluyen que una ingesta de 700 microgramos en lugar de los 400 microgramos de folatos recomendados para el hombre adulto, disminuye significativamente el riesgo de aparición de este tipo de anomalías (4 de las 5 incluidas en el estudio). Este valor sigue estando por debajo de la denominada Ingesta Maxima Tolerable establecida para los folatos procedentes de suplementos, por lo que no resulta perjudicial para la salud.

En el caso del zinc se encontró una disminución del 39-50% en la incidencia de una de las aneuploidias estudiadas, con respecto a los grupos de ingesta baja y moderada respectivamente. Con referencia a los otros antioxidantes (b-caroteno, vitamina C y vitamina E), no encontraron diferencias significativas.

Resumiendo, que si planeas quedarte embarazada, no está de más que incites a tu pareja a compartir contigo la cajita de ácido fólico.

Espero que os haya resultado interesante!

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