Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Minerales’ Category

La biodisponibilidad del calcio, es decir, la cantidad de un nutriente que es absorbido y utilizado con respecto al total suministrado, puede verse alterada por la presencia de otros nutrientes.

De hecho, la fibra puede producir la malabsorción de algunos minerales como el calcio, hierro, zinc o magnesio, eliminándolos por las heces y pudiendo dar lugar a deficiencias de los mismos. Por otra parte, los fitatos y el ácido fítico presente en los cereales, también pueden ejercer esta acción, ya que tienen un elevado poder quelante (atraen metales y los engloban en su estructura, de manera que no están disponibles para las células). La cafeína también compromete la absorción del calcio.

Concentraciones altas de fósforo y de sodio pueden reducir los niveles de calcio e incrementar la pérdida de masa ósea, si la ingesta de calcio es baja. La óptima relación calcio/fósforo en la dieta se considera que es aproximadamente de 1.3/1.

La vitamina D, cuyo papel en la mineralización de los huesos también es destacado, favorece la absorción a nivel intestinal de calcio y fósforo, y aumenta también su reabsorción a nivel renal.

Otra vitamina, también liposoluble, la vitamina K, desempeña también un papel en el desarrollo del hueso, ya que participa en el metabolismo de algunas proteínas fijadoras de calcio.

En resumen, el calcio se absorbe mejor en presencia de lactosa, de vitamina D y de una adecuada relación calcio/fósforo, algo que ocurre, de manera natural, en la leche y los derivados lácteos, de manera que, si estos no se consumen debido a alergias, intolerancias o simplemente porque se desean evitar, el aporte de calcio puede verse comprometido, siendo necesario prestar atención particular a sus ingestas a partir de otros alimentos.

Anuncios

Read Full Post »

Las principales fuentes de calcio de la dieta son la leche y sus derivados. La leche, a diferencia de otros alimentos de origen animal contiene una significativa cantidad de hidratos de carbono, que se presenta ademas en forma del disacárido lactosa (glucosa + galactosa), La lactosa, entre otras cosas, favorece la absorción del calcio.

Por otra parte, el contenido en calcio, así como de proteínas no se ve comprometido en la leche semi o desnatada con respecto a la leche entera, así que es recomendable evitar esta ultima, y de este modo aportar menos cantidad de grasa y de colesterol.

También los pescados pequeños, como las sardinas en lata, que se consumen con la espina, y algunas hortalizas y leguminosas contienen también cantidades apreciables de este mineral. En algunas zonas donde el agua se califica como dura, el agua puede contribuir significativamente al aporte total de calcio.

Se recomienda que la dieta aporte unos 800-1500 mg/día, sin superar los 2500mg/día (ver tabla).

Concretamente, y según la actualización más reciente del Institute of Medicine of the National Academies:

calcio

Dosis más elevadas que las recomendadas para la mayoría de los adultos, han sido asociadas con un mayor riesgo de sufrir un ataque cardíaco, por lo que no es recomendable consumir cantidades excesivas de calcio. Además, el exceso de calcio durante un tiempo prolongado puede producir estreñimiento, aumentar el riesgo de formación de cálculos renales y alteraciones renales e interferir en la absorción de otros minerales como hierro, magnesio y zinc. Sin embargo, las ingestas altas sólo suelen producirse si, además de a partir de la dieta, el aporte de calcio se realiza a través del consumo de suplementos.

Para calcular la ingesta, puede tomarse de referencia lo siguiente: unos 300 mg por cada vaso de leche y unos 300 mg/día procedentes de otras fuentes. No olvidar que el consumo de suplementos es mejor que lo supervise un medico.

Read Full Post »

Los minerales son elementos inorgánicos que tienen una estructura química constante, es decir, a diferencia de las vitaminas, los minerales no son destruidos o alterados por el cocinado, y únicamente pueden perderse por lixiviación, es decir, en el agua de lavado o en la cocción si el agua no se consume. Por ello, no es necesario un cuidado particular cuando los alimentos se someten a procesos culinarios, ya que el contenido en minerales no varía. Igual que las vitaminas liposolubles, los minerales ingeridos en exceso pueden ser tóxicos.

El calcio es el mineral más abundante en el organismo. Forma parte de huesos y dientes, junto con el fósforo y el magnesio, y es allí donde se encuentra casi la totalidad del calcio del cuerpo. Lo englobamos dentro de los denominados macrominerales, porque es necesario consumirlo en grandes cantidades y porque se encuentra también en los tejidos en grandes cantidades.

A lo largo de nuestra vida, la eliminación del calcio es constante a través del sudor, la piel y la orina, por lo que su concentración en el cuerpo disminuye a medida que envejecemos. Además, en el caso de las mujeres, la absorción de calcio se ve reducida con la edad, debido a la disminución en los niveles de estrógenos.

El calcio es un mineral que necesita transportadores para ser absorbido, e incluso para circular por la sangre.

En los huesos el calcio tiene dos funciones. En primer lugar forma parte de su estructura y en segundo lugar constituye la reserva para asegurar su adecuada concentración en sangre. De hecho, aun cuando existe una ingesta deficitaria de calcio, la cantidad en sangre es constante, pero a expensas del hueso.

El calcio juega un papel muy importante en el crecimiento y la formación del tejido óseo durante los primeros años de vida, y sus necesidades están muy incrementadas también en la adolescencia, por ser una etapa de crecimiento intenso y en la gestación. Durante la lactancia se produce una pérdida fisiológica del 3 al 7% del calcio óseo. Se recupera de manera espontánea después de los 6 meses, independientemente de la ingesta materna. Tanto la pérdida como su recuperación son independientes de la ingesta materna de calcio así como de un embarazo próximo. De hecho, incluso con una ingesta habitual baja, la ingesta de suplementos de calcio no evita la pérdida inicial de masa ósea, ni tampoco acelera su recuperación posterior.

El calcio representa también papeles protectores, previniendo diferentes patologías óseas, como alteraciones en el crecimiento, y minimizando la perdida de densidad ósea en las personas mayores, previniendo la osteoporosis.

Desempeña igualmente otras funciones no relacionadas con los huesos, por ejemplo, interviene en la función inmunitaria. Junto con el magnesio, participa en la contracción muscular y en la coagulación de la sangre (el calcio promueve estos procesos y el magnesio los inhibe). Interviene en la función nerviosa y, junto al sodio, en la regulación de la permeabilidad de las membranas, de la presión arterial y de la coagulación sanguínea.

Es obvio que este mineral, bien solo o en combinación con otros nutrientes, puede desempeñar otras muchas y muy variadas funciones en el organismo. Aquí sólo os presento un pequeño resumen de las más conocidas y estudiadas, y de las que más hablan los libros de fisiología y nutrición.

Read Full Post »